La segunda intervención consistió primero en armar grupos, y para esto, a cada uno le dieron un animal, con el que con los ojos cerrados debíamos hacer su sonido y encontrar el grupo de animales que fuera como yo, ya sea de selva, domésticos o de granja, yo tenía el León, y el sonido que hacía parecía cualquier cosa menos eso. Luego de formar grupos nos explicaron la segunda actividad, que consistía en la búsqueda del tesoro, nos daban pistas y debíamos buscarlas por al rededor de la Escuela de Terapia Ocupacional, una condición era que todos debíamos ir tomados de las manos o abrazándonos. Nuestro grupo era muy rápido, sin embargo al momento de encontrar el tesoro final nos confundimos con los colores de nuestros otros compañeros. Los tesoros eran espejos, que tenían palabras escritas y debíamos armar la frase. Antes de armar esta frase, debíamos mirarnos en uno de ellos, y darnos cuenta que el verdadero tesoro eramos nosotros mismos.
Ambas intervenciones me sirvieron mucho par valorarme y tener un mejor autoconcepto de mi, comprendiendo que siempre tendré algo positivo y que mi vida puede llegar a ser un tesoro si así lo quiero.
Aún así, debo desarrollar aún más el valorarme y quererme, para de esta forma, dar el mejor ejemplo con mis usuarios y ser consecuente con lo que haré con ellos en alguna intervención.
Esto aplicado en mi futura profesión, logrará desarrollar en mis usuarios lo mismo o muy similar a lo que causó en mi, desarrollar el autoconcepto y la valoración de cada uno, para que se crean y sean capaces de realizar todo lo requerido y la intervención en sí sea exitosa.
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